Nos encanta explicar siempre las claves que hay que tener en cuenta para exponer cada proyecto, cada bodega, su zona y sus características principales. Porque es importante entender que un vino es el resultado de un montón de condicionantes que tienen que ver con el clima, el suelo, la orientación de los viñedos, la altitud y por supuesto la mano del viticultor. Aderezado todo con el conjunto de decisiones que se toman finalmente en bodega.

Y cuando nos encontramos ante proyectos como Viñedos Verticales nos explayamos porque cuentan con todo eso… ¡Y más!

Situados en la Axarquía malagueña, en un pequeño pueblo llamado Moclinejo esta bodega es el sueño hecho realidad de dos amigos: Juan Muñoz y Vicente Inat. El primero es viticultor, hijo y nieto de labradores y bodegueros en la comarca y el segundo un experimentado enólogo enamorado de esta zona, sus variedades autóctonas y sus fantásticas condiciones para la elaboración de vinos identitarios y de calidad.

En el año 2015 comienzan esta aventura junto a sus familias y en muy poco tiempo han conseguido expresar todo eso que sus vinos de carácter son capaces de transmitir.

Con un trabajo de absoluto respeto con el medio tanto en el campo como en bodega. Con una viticultura tradicional (todo lo complicada que puede ser la viticultura en las empinadas laderas de sus parcelas) no utilizan ningún producto de síntesis y sus vinos fermentan de manera natural. Se divierten elaborando con diferentes materiales, combinando el acero, las tinajas de barro, los trujales de hormigón, las tinas de madera y en ocasiones fudres de más de 100 años.

Esa inclinación pronunciada del viñedo de la Axarquía recuerda a esa viticultura “heroica” que tanto se nombra de zonas de prestigio como la Ribeira Sacra. Y sus suelos están compuestos de esquistos, filitas y pizarra, recordando las preciadas tierras pobres del gran Priorat.

Por tanto además del fantástico trabajo de estas familias, estamos ante un proyecto y un lugar que lo tiene todo y que tienes que descubrir YA, si todavía no los conoces.  Vinos de gran calidad, originales, expresivos, minerales y con un potencial de guarda sorprendente.  Un clima único, una exposición fantástica derivada de la “verticalidad” de sus tierras, la altitud, las variedades autóctonas como la Romé, la “Pero Ximén”, la Doradilla y la Garnacha…

La Raspa es un blanco seco con 5 meses de crianza sobre lías que combina la Moscatel con una variedad poco conocida como la Doradilla. Fresco y fragante pero con volumen en boca y un toque salino interesantísimo. Filitas y Lutitas es otro blanco que en este caso se elabora con Moscatel y Pedro Ximénez permanece 10 meses sobre sus lías pero en un foudre centenario donde se envejecía brandy. ¡Singularidad a tope! Su nombre hace alusión además a esos suelos pizarrosos donde crecen las viñas.

El Camaleón es el tinto de la familia, elaborado con una variedad única que recuperan en Viñedos Verticales como es la Romé. La única autóctona de Málaga, que confiere a sus vinos una boca muy particular. Muy fresco y persistente. Y por último y como no podía ser de otro modo terminamos con un vino dulce como Noctiluca. Moscatel de Alejandría de viñedos muy viejos. Equilibrado, fresco y aromático.

 

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