Llega el verano y nuestros hábitos cambian. Es una época del año perfecta para darnos caprichos gastronómicos, entre otras cosas. El vino es buen plan para los reencuentros con amigos y familiares y por qué no probar estilos diferentes a lo que hacemos el resto del año. Lo mejor es dejarse llevar. ¿Hablamos de vinos ideales para esta época del año?

El universo de los vinos rosados.

El consumo de rosado sigue creciendo, es una clara tendencia. Y es perfecto para épocas de calor o sencillamente para quienes “no les llenan” los vinos blancos.

Para mi, y dependiendo del estilo de rosado, creo que son vinos ideales para refrescarnos. Los rosados más pálidos de estilo provenzal, tipo Magali Rosé resultan más frescos. Se acercan más los vinos blancos. Y los de color más intensos se acercan a un tinto joven, más golosos.

También hay estilos más complejos, con variedades con mucha personalidad. Un clásico rosado que es interesante para abrir o pedir un copa en una barra es Ochoa Rosado de Lágrima, especiado y con fruta roja. El estilo de Roselito y La Rosa, rosados pálidos, que tienen mayor frescor pero también tiene un paso sabroso y personalidad. Con más complejidad Zárate Fontecón, que combina Caíño y Espadeiro (tintas) y Albariño. Acidez y mineralidad.

Espumosos para todo.

Las burbujas son perfectas, pero hay diferentes estilos y métodos. Igual que los rosados toda la familia de espumosos es un gran aliado veraniego. Los espumosos de método tradicional con una crianza en torno a 18 meses del estilo Blanc de Blancs de Raventós i Blanc combinan acidez, cremosidad y sabor perfectos para aperitivos. Su ‘hermano’ De Nit igual, aunque al ser rosado la fruta roja le confiere un ‘extra’ de sabor. La opción de Recaredo Terrers es también perfecto, elegante, mineral con la particularidad de la larga crianza. Ambos productores tienen una filosofía de agricultura ecológica.

Un estilo que ha ido cogiendo fuerza es el de los espumosos tipo Pet Nat o ‘ancestral’. En el Nieva York, la efervescencia es perfecta, el carbónico le aporta mucha chispa si perder nada de identidad de la pureza de la verdejo. Tinc Set mismo método con Macabeo y Xarel.lo, ideal para beber en cualquier momento, muy bueno y divertido.

En la línea de burbujas con más crianza, son vinos con más complejidad y requieren momentos o comidas más elaboradas. El Champagne de la Montañas de Reims con mucho sabor como Henri Giraud Esprit Nature, super expresivo desde el primer minuto. Textures De Pedra de Raventós, blanco de tintas (Bastardo, Xarel·lo y Sumoll) con larga crianza, cremoso, muy original.

Los blancos, el recurso más repetido pero que menos varía.

El blanco es el gran aliado, aquí todo parece más sencillo. En las regiones del norte los vinos son más frescos (más acidez), en algunos casos el paso por madera los hace más profundos e interesantes. Son los casos de Zárate Albariño, Coto de Gomariz Finca o Figueiral, la Godello de Valdeorras de Louro, el fantástico Brandán de la Ribeira Sacra, Artadi Viñas de Gaín Blanco en Rioja Alavesa, o los txakolís Itasmendi 7 y Marko.

Blancos de zonas mediterráneas por ejemplo algunos Xarel·los interesantes como Can Sumoi o Miranius son frescos y muy gastronómicos. En la misma idea varietal Quatre Xarel·los es un vino con mayor complejidad. Aucalá es un ejemplo de Garnacha blanca con mucha personalidad y carácter, frescura y gran sabor. Un moscatel seco y muy fragante es Juan Gil Moscatel.

En los blancos más del interior, la verdejo es la reina sin perder el estilo y personalidad. Como nuestro Shaya, con buena acidez y volumen. Una idea de vino ecológico y vinculado a un proyecto social: Peces de Ciudad. Es interesante, frutal y con identidad de verdejo.

¿Blanco del sur? Por aquí el estilo con más personalidad lo marcan los suelos y la altura. Una idea de vino 100 % Palomino fino (hermana de la listán blanco) variedad neutra y de acidez baja, sería El Muelle de Olaso. Es un vino de fondo de armario, perfecto casi que para cualquier situación. Elegante y muy gastronómico.

La riqueza varietal, elaboraciones, alturas y parcelas, permiten que en Canarias podamos probar diferentes estilos muy versátiles y con mucha identidad. Un vino con el que se pueden empezar muchas comidas sería Viñarda Blanco. Listán blanco y Albillo, sencillo, rico y con mucha personalidad. Otra idea totalmente contraria, con volumen en boca y bastante fruta sería Paisaje de las Islas Malvasía y Marmajuelo. Mondalón Blanco es otro estilo de un buen equilibrio de mezcla de variedades interesante.

Y luego una línea de vinos con muchos “fans” y consumidores son los semidulces o ‘afrutados’. Tajinaste Afrutado es un ejemplo de buen equilibrio entre azúcar residual y frescor. No nos podemos olvidar que al final el vino es para acompañar la comida y un exceso de azúcar se no puede hacer pesado. 

Los tintos (de) para el verano.

Cuando hace calor no nos acordamos del tinto. ¿Y por qué no? Aquellos de regiones más frías, por su acidez, porque normalmente tiente menos alcohol y resultan más ligeros son perfectos. Básicamente nos aportan frescor y son tintos a muy buen precio. Un gran ejemplo de la Ribeira Sacra es Algueira Mencía. De Rioja Alavesa, Ostatu Tinto Joven o el Artadi Joven. Si nos atrevemos a elegir un tinto francés, es perfecto Morgón de Marcel Lapierre.

Los tintos de zonas más al sur también tienen cabida. Lo mejor es tomarlos a temperatura fresca (10-12ºC) por lo que recomiendo tintos sin madera y más bien ligeros. El Corralón de la DO Méntrida. De Utiel-Requena. Cambio de Tercio, con la fantástica uva Bobal como protagonista (actualmente nos quedan unas pocas botellas magnum en espera de la nueva añada) De Mallorca, elegiría una botella de 4 Kilos. Y hablando de Málaga, sin duda Cortijo de los Aguilares Joven.

Pero si hay una zona que va muy bien para disfrutar de tintos en verano es Canarias. No son vinos que tengan acidez alta pero suelen resultar frescos, con mucho sabor y aromáticamente son muy divertidos. Nuestro clima templado, la influencia atlántica, suelos volcánicos y variedades hacen que nuestros tintos sea “exóticos” y perfectos para tomarlos en verano. ¿Qué elegiría yo? De Gran Canaria, Agala Joven Altitud 1050. Del Valle de La Orotava. Tajinaste Tinto Tadicional. Y de Tacoronte-Acentejo una de nuestras últimas novedades: Tierra Fundida Tinto.

El verano es una época fantástica para disfrutar de una amplia variedad de vinos perfectos para el calor y el tiempo de ocio. Huye de lo convencional, atrévete a probar cosas diferentes. Cuenta con nuestro catálogo para completar tu vinoteca personal.