Permítannos parafrasear el título de la novela de Óscar Wilde, porque si hablamos de la Garnacha lo hacemos de una variedad que bien merece detenerse a investigar un poco. Con gran peso en todo el planeta y especialmente en nuestro país. Estamos ante una de las variedades de uva “reinas” del panorama vitícola mundial. Que produce vinos suaves, con notas dulzonas, que se utiliza tanto para elaborar vinos tintos como rosados y también dulces.

El 17 de septiembre se celebra su día internacional y por ello queremos hacer este pequeño homenaje desde Vinófilos, hablando un poco sobre sus características principales y dando acceso a nuestra selección de vinos que estén elaborados total o parcialmente con esta variedad.

Hay que decir que no existe un solo tipo de Garnacha. Para empezar la hay blanca y tinta, y dentro de estas últimas encontramos por ejemplo la Garnacha Tintorera (una de las pocas variedades cuyo jugo o mosto tiene coloración y por tanto produce vinos tintos de tono mucho más intenso) la Garnacha Peluda (también conocida como Garnacha Gris, muestra una fina vellosidad en su piel que justifica su nombre) y la Garnacha Roja.

Como ocurre con otras variedades, la podrás encontrar nombrada de diversas maneras. No sólo en el extranjero, que como es obvio el nombre tiene siempre su traducción, sino incluso en nuestro país. Según zonas, la reconocerás como Aragonés, Alicante, Garnacha Negra, Garnacha Roja, Tinta, Tintilla, Toledana, Vernatxa, Cannonau, Garnaccho, Grenache, Uva di Spagna…

Aquí vemos la diferencia entre la pulpa de la Garnacha Tintorera y una uva tinta normal

 

 

Principales zonas “garnachistas” de nuestro país

DO Terra Alta: La cuna de la Garnacha Blanca, la mayor extensión de esta variedad en el mundo. Donde se elaboran vinos de gran calidad, frescos, mediterráneos, con cuerpo y potencial de envejecimiento.

DO Navarra: Donde los vinos tintos y también los rosados gozan de gran popularidad. En los años 60 y 70 esta uva ocupaba aproximadamente el 90% del viñedo cultivado.

DO Campo de Borja: Otra zona importantísima donde existen casi 3.500 hectáreas dedicadas a esta uva  y muchas de ellas de viñedo viejo, de menor producción pero mayor calidad. En los últimos años los tintos monovarietales de Garnacha de Campo de Borja han conseguido gran fama internacional.

DOCa Rioja: Aunque siempre que piensas en esta zona te viene a la mente la Tempranillo, la Garnacha ha tenido siempre su hueco y complementa de maravilla muchos grandes vinos a los que aporta complejidad aromática y cuerpo.

DO Méntrida: Donde se producen algunas de las mejores garnachas del país. Viñedo muy viejo y buena altitud. Estamos hablando de la Sierra de Gredos (también habrás escuchado alguna vez la expresión “Garnachas de Gredos”) que atraviesa entre otras provincias Ávila y Toledo, lugares TOP con vinos fantásticos.

DO Calatayud: Aragón es también una de las grandes casas de la Garnacha, con viñedos que superan los 50 años, altitud, plantaciones en pendiente… Cualidades que consiguen fruta de calidad y por tanto vinos excelentes.

DO Cariñena: Nos vamos hasta el Levante, clima mediterráneo continental. Lugar con grandes condiciones para el desarrollo de este viñedo. Altitudes de hasta 800 metros, escasa pluviometría, veranos cálidos e inviernos fríos.

Atrévete, prueba e investiga sobre esta variedad y la gran cantidad de perfiles de vino que se producen con ella. Una uva que cuenta con un auténtico ejército de “Garnachistas”, seguidores acérrimos por todo el plantea ¡No te arrepentirás!