18 DE FEBRERO – DÍA INTERNACIONAL DE BEBER VINO
Echando la vista atrás en la historia reciente de nuestro país, podemos ver no sólo cómo han ido evolucionando las tendencias del mercado del vino y por tanto los perfiles de producto que se elaboran con más o menos profusión, sino también el modo en que consumimos esta bebida que compartimos como pasión.
Ahora que son tendencia los vinos naturales, cuando los elaboradores de esta clase de vinos nos explican que los hacen “como los hacían nuestros abuelos”, tenemos que pensar también en cómo lo bebían.
En primer lugar, si hablamos de vino embotellado (un envasado que potenció el comercio exportable a medias y largas distancias) tenemos que recordar que en 1926 se creó la primera Denominación de Origen en Rioja, y también fue esta zona la primera en embotellar. Por tanto antes de esto, y mucho tiempo después en gran cantidad de regiones (en Canarias por ejemplo hasta los años 70 muchas de las bodegas no usaban este tipo de envases individuales) se seguía comerciando con vino a granel.
Eran garrafas y garrafones de vidrio o cualquier otro depósito retornable o reutilizable que nuestros abuelos llevaban y traían de las bodegas para adquirir los litros que fueran. Y se consumía en casa, o en el campo. Se usaban mucho los botijos como depósitos para mantenerlo además a la temperatura adecuada. Y se bebía más que ahora, siendo vinos mucho más ligeros y menos alcohólicos.
De hecho hay quien recuerda que nuestros mayores llevaban a la huerta vino para beber, pero no para emborracharse ni para hacer más llevadera la faena… Era el modo en que se hidrataban.
Dejando muy claro siempre que hay que beber con moderación y responsabilidad, sería absurdo ahora mismo criticar costumbres del pasado en este sentido. Y nos ayuda a entender cómo ha ido cambiando la tradición y por tanto la cultura enogastronómica en los últimos 50 años. Nuestros abuelos bebían durante el día para refrescarse, y también lo hacían durante el almuerzo. El vino era una bebida que se consumía a diario. ¿Vemos ahora cómo ha cambiado el cuento?
Con el paso de los años podríamos decir que el vino se ha alejado de nuestras mesas de manera paralela a cómo se han ido cambiando sus métodos de elaboración. Los vinos de mayor graduación, con crianzas más o menos largas, son menos bebibles en el día a día. Demasiada intensidad, potencia sápida y mayor cantidad de alcohol que hacen incompatible su consumo habitual. Además se ha convertido en una bebida rodeada de cierto esnobismo, el mercado manda y los precios suben.
El vino ha ido quedando relegado a las vinotecas de los restaurantes y la gran mayoría del público entiende su consumo únicamente como acompañamiento gastronómico que queda además en manos de los especialistas que nos los recomiendan para acompañar sus propuestas gastronómicas.
La decisión está en tus manos como Vinófil@ de pro al entender todo esto y saber distinguir cada vino para su momento. Es tendencia mundial, y así lo hemos visto con frecuencia (incluyendo las declaraciones de los protagonistas en nuestro último Tasting Room, desde la propia Sara Jane Evans hasta el resto de bodegueros presentes) el consumo actualmente de vinos más ligeros, menos alcohólicos.
Y esto no pasa necesariamente por consumir vinos naturales, existen desde siempre zonas y métodos de elaboración donde se ponderan estas características de vinos que gran parte del mercado busca y exige. Por este motivo, y aprovechando que hoy día 18 de febrero se celebra el Día Internacional de Beber Vino, hemos creado una categoría en nuestra tienda online con recomendaciones de vinos que cumplen con estas características. Para que tengas siempre a mano vinos bebibles con los que disfrutar.